Concha Rodes
Nació en Mequinenza en 1940 y recaló en Monzón en 1972, y también la atan vínculos con La Litera que se asoma a Cataluña. Desarrolló su vida laboral en el ámbito del comercio (en diferentes ramos) y la afición a escribir, en particular poesía, es una de sus señas de identidad, latente desde la tierna edad. Cabría decir que le «urge» juntar versos, que necesita el lápiz y el papel para sentirse realizada.
Muchos de sus poemas vieron la luz en el periódico local Ecos del Cinca de Monzón, y en 2013 publicó una amplia selección (en mequinenzá y en español), a modo de separata, en el libro Antolochía Lliteraria en Aragonés Oriental, editado por la asociación cultural Lo Timó de Altorricón.
La obra de Rodes está marcada por la espiritualidad, por la visión de la vida anclada en sentimientos y sensaciones, en el asombro que causa la magnitud de la naturaleza, en el dolor por una pérdida, en la alegría que le procura un simple amanecer. También en la religiosidad. Sus versos libres, ajenos al corsé de la rima, igual se bañan en el Ebro, el Cinca y el Sosa, sus tres ríos de referencia en su devenir existencial, que escarban en el anecdotario de los labriegos o algún pasaje de la historia aragonesa, si bien su inspiración fundamental nace en los recovecos del alma, en la meditación, en el ánimo de «mirar hacia adentro» para encontrar el sentido último a todo cuanto la rodea.






